Este es el viñedo más antiguo de Achaval Ferrer, plantado en 1910 sobre los suelos aluviales, pedregosos de Perdriel, en Luján de Cuyo. Lo primero que llama la atención aquí es la estructura de taninos. Es robusta, imponente, llena de frutas negras, profundas, repletas de vigor y fuerza, una fuerza que se apodera de la boca y no la suelta más. Y las notas a violetas que aparecen por todos lados.